miércoles, 13 de febrero de 2013

Seminario 3: Protoenclaves y Reciclaje Urbano

Invitado: "Basurama", Juan López-Aranguren. 18 de abril de 2012 
Con la presencia y participación de Ángel Luis Fernández, C. Arroyo, F. Espuelas, J.L. Esteban Penelas, J.M. García de Pablos, J.C. Gª Perrote,  F.J. González, E. Hurtado
Relator: Eva Hurtado


La Sesión del Seminario se inicia con una presentación que incide sobre la condición de colectivo del que JLA es uno de los ocho componentes, que no su representante. En formato mixto profesores-estudiantes, se propone un diálogo distendido a partir del hilo argumental “Protoenclaves y reciclaje urbano”, que desarrolla el ponente y que entronca con el recorrido de Medit-Urban:

Un emocionante audiovisual sobre la intervención de Basurama en Niamey, en Níger, abre la reflexión de JLA sobre la importancia de los procesos de trabajo como ámbitos de creación. En el espacio destinado a la quema de residuos del centro cultural de la comunidad, se trabaja en un proyecto de formación de voluntarios para construir espacios para los niños a partir del desarrollo de un parque, sin coste y a partir de la reutilización de materiales de desecho. Generar autonomía allí donde se interviene es una de las estrategias del Colectivo.
A partir del título de la Sesión, se interpreta este espacio en África como un protoenclave, un espacio basura (Junkspace de OMA), no tanto de carácter efímero del usar y tirar, cuanto del ámbito sin uso, que interpela sobre la reproducción de estos fenómenos en nuestras ciudades y sobre cómo situarse en la “cara B” que puede interpretarlos como territorios de oportunidad. El Proyecto como un proceso en el que se detecta una necesidad que se invierte para aprovechar el potencial mismo de crear esa necesidad. Se cuestiona así el proceso lineal de la arquitectura que, a partir de una idea, se ha ocupado de su construcción, admitiendo el papel del usuario como pasivo destinatario final. La propuesta de Basurama parte de la convicción de que incorporando al usuario desde el principio, el resultado final será siempre mejor.

La distancia entre el profesional arquitecto y la sociedad se explicita recordando cómo reconoce al arquitecto un buscador como Google, por un lado, o por la presencia en la redes de fenómenos como “el arquitecto enfurecido”, en el otro extremo. Frente al tradicional conjunto de artífices de las ciudades: constructores, políticos y financieros, se impone la regeneración del modelo a partir de la revisión de lo que entendemos como ciudad y de cuestiones como la posibilidad de cambiar este modelo entendiendo que es el usuario el que lidera. Desde las capacidades individuales de los ciudadanos surge un cuestionamiento de la profesión y de los procesos creativos jerarquizados frente a la suma de igualdades de entender a los actores como participantes. El empeño en poder formular un nuevo escenario que no necesite de los tres actores sino que se pueda apoyar en otros parámetros, forma parte de las inquietudes que Basurama formula mediante los siguientes símiles: los Supermateriales entendidos como el recurso local, es decir, cualquier cosa disponible capaz de excitar la creatividad de los participantes; los Superheroes, que son los habitantes y usuarios convertidos en individuos con superpoderes para el proyecto de su localidad: amas de casa, refugiados o colectivos universitarios son algunos de los que hacen posible este papel; y Superlugares o los espacios que se transforman en oportunidades interpretados bajo nuevos modos de mirar.

En Líbano, la ciudad de Beirut a través de otro de los Proyectos de Basurama, permite hablar de protoenclaves en espacios de conflicto que pasan de ser residuos urbanos a espacios de recurso.

En Barcelona se ensaya una actuación que vira el conflicto inicial que producen los skaters, a asunto clave de la propuesta. En lugar de acotar su presencia, ocultarlos o recluirlos a áreas urbanas específicas, sabe verlos con otros ojos convirtiendo a todos en eventuales patinadores. La unión de la velocidad que a través del dispositivo “ruedas” puede invadir lo cotidiano y se lleva a cabo felizmente con la ejecución de sencillos híbridos a partir de la utilización de mobiliario doméstico como mobiliario urbano capaz de permitir al usuario deslizarse por la ciudad en su propio mueble casero. El experimento se hace posible por la participación de vecinos, artesanos del mueble, carpinteros y colectivos de diseño y creación, que colaboran estrechamente y testean con éxito las posibilidades que generan los materiales espontáneamente disponibles.

En México, son los constructores de carros que trasladan residuos en el entorno urbano, los que al trabajar en relación con organizadores de fiestas y eventos, marchan reivindicando el espacio individual en la ciudad. En este caso el protolugar surge a partir de la interpelación de la infraestructura urbana que había eliminado el espacio del peatón.

En el Malecón de Santo Domingo, las botellas de plástico harán visible el problema urbano que se acomete desde la creatividad,- nunca desde la culpa-, en una actitud de lo lúdico que el Colectivo de JLA reivindica y propone como estrategia de proyecto.

Es Lima donde el antiguo trazado del tren eléctrico ofrece otra oportunidad para intervenir, porque la infraestructura obsoleta unida al miedo a ocupar el espacio público que persiste en la ciudad tras años de terrorismo, ha eliminado la idea de espacio publico. De nuevo los colaboradores artistas, arquitectos, asociaciones, ONGs, técnicos y vecinos han convertido la intervención en este espacio basura en una atracción turística metropolitana de bajo coste, que ha tenido repercusión en otros lugares de la ciudad. La presencia del niño como máximo exponente de la necesidad de humanizar los espacios que la ciudad ofrece, recuerda que la decisión de entender el propio proceso creativo desde sus vertientes lúdicas, no intelectualizadas, mantiene el debate abierto para quienes quieran recibirlo.

Revisados algunos de los Proyectos que explican los valores con los que Basurama se enfrenta al trabajo, JLA reflexiona acerca de la situación profesional y de actitudes heredadas frente a las que su praxis se posiciona. Los estudios de arquitectura que están cerrando dejan al arquitecto como un ser deslugarizado y traen a la reflexión los conceptos de equipo e individuo, o la cuestión de la formación y su sentido en la coyuntura político-económica actual. La educación ajena a la Universidad o la reinvención de la profesión del arquitecto, son temas de actualidad. Basurama propone el trabajo como un camino personal no predeterminado, como vía del propio éxito a través de la actitud que genera preguntas más que respuestas. El formador entonces es aquel que acepta el cuestionamiento y desconfía de una profesión que ha aceptado unas reglas del juego ajenas, sin preguntarse al servicio de quien ha puesto sus capacidades, que ha contribuido al colapso del proceso arquitectónico ante posiciones acríticas.

Frente a ello, la arquitectura asociada a valores y sin trampas, quiere reflexionar sobre su papel de servicio y mediación en la sociedad. La responsabilidad frente a la culpabilidad como terapia de relación con los agentes participantes en los procesos en los que participamos.

En la "Noche en Blanco" madrileña, ponen de manifiesto esta prioridad ofreciendo su colaboración con la condición de seguir un método de trabajo basado en una actitud radical de reutilización de materiales y medios, así como de implicación con los agentes locales. La oposición que estas propuestas pueden provocar suele derivar de sistemas rutinarios de actuación, más que de cuestiones ideológicas o éticas. Deshacer conflictos entre los agentes implicados en un proyecto, hará que éste adquiera realismo y por ello viabilidad.

Juan López Aranguren va desgranando los valores en los que creen, con sus experiencias en los diferentes Proyectos en los que se están implicando . El uso de materiales residuales y técnicas constructivas sencillas con las que cualquiera puede intervenir, como la intervención a partir del porexpan de los embalajes de material tecnológico en la Korea altamente tecnificada, es otro ejemplo. La colaboración con AECID en una política en la que se cuestiona el nuevo colonialismo cultural, ya no trata de mover artistas y exposiciones, sino que se acepta, con Basurama, salir de los centros culturales y trabajar con artistas y problemas locales. La propuesta para La Casa Encendida que acepta la llamada a su puerta y se posicionen ante algunos proyectos obsoletos; Campo de la Cebada; San Cristóbal o la autoconstrucción de barrios, son otros casos de características nunca repetidas.

Basurama defiende una metodología clara pero muy abierta que permita trabajar en diferentes entornos y haga realidad que todas las personas, desde los ámbitos más desarrollados hasta los de mayor escasez, sean exactamente la misma materia de inspiración cuando se trata de participar en proyectos compartidos, porque las reglas se crean a partir de las necesidades de todos. Entrar en el trastero y ver lo que se tira a la basura, transformar la demanda ofreciendo ideas que educan al cliente para que se entienda a sí mismo y descubra lo que necesita sin imposiciones, inventar modos de trabajo sin esperar a que llegue un encargo, activar en los clientes las posibilidades de aquellos ámbitos que han quedado “ a medias” por los cauces de ejecución convencionales, son algunos de los registros de este Colectivo que ya ha celebrado su décimo aniversario.
En la segunda parte de la Sesión se suceden las aportaciones de otros asistentes al Seminario y van saliendo algunos de los temas tratados junto a otras derivas sugeridas.
Evitar la intervención en ámbitos de escasez como divertimento de sociedades opulentas implica actitudes no selectivas respecto de la diversidad de sociedades.

La relación con otros colectivos afines como ampliación del panorama de activación y repercusión en la realidad del futuro de estas nuevas actitudes que permite un reconocimiento en común. La repercusión que las propuestas de Basurama tienen sobre otros agentes, siempre trata de dar a cada parte lo que demanda, para no defraudar sus requerimientos y transmitir, como mediadores, a cada uno el cuestionamiento sobre su propia manera de posicionarse ante la realidad. Unos proyectos que se ocupan de quien se deja interpelar, incluidos políticos y clientes.

Eludir la comodidad y el pensamiento automático, heredado o inconsciente, implica actitudes revolucionarias y mucho trabajo que no siempre obtiene resultados. La estimación de 6 proyectos que siguen adelante, frente a 20 que se quedan en el intento, no hace más que confirmar las condiciones nada novedosas de una profesión que necesita reinventarse a sí misma, a la vez que asegura que solo de la reflexión sobre los proyecto fracasados, se obtendrá la energía necesaria para hacer que otros funcionen. Ser mejor persona para ser un buen profesional, es el argumento de una propuesta de valores.

La determinación de acometer periferias urbanas complejas e inmensas como se recicla un neumático, o un banco urbano, introduce la cuestión de la escala que no es un indicador que modifique actitudes de intervención. Los vacíos urbanos, las ciudades dormitorio o el litoral turístico quedan sobre la mesa de la reflexión y confirman que los cambios constantes en la escala de las intervenciones permiten pensar mejor. El planeamiento cuesta más porque hay que poner a más agentes de acuerdo, pero interesa igualmente.

El futuro profesional de los colectivos, al cabo de los años, como deseables protagonistas en las grandes decisiones de reciclado para la ciudad, lleva a preguntarse por el horizonte de mayor alcance al que tendrían que acceder, siempre interiorizando el concepto. La inserción en un proceso debe construirse desde el propio Colectivo, ya que si no es así, el argumento aunque sea valioso, se convierte a sí mismo en un objeto de consumo.

En unos momentos en los que nuestros estudiantes trabajan con procesos y estrategias, y no tanto con objetos, el optimismo de un recorrido ya maduro de algunos Grupos confirma el poder de muchos frente a las estructuras tradicionales. La estructura universitaria permite siempre “salir fuera de la caja” a pesar de la rigidez del sistema. La astucia para adaptarse o la osadía para subvertir el modelo de aprendizaje, existe siempre si se sabe, -y se enseña-, a preguntarse a uno mismo qué se quiere hacer. No es suficiente que el que quiera salirse de la norma pueda hacerlo, se trata de que la estructura pedagógica fomente que todos puedan. Entender lo que uno quiere y confiar en que se puede sacar adelante es confiar en un sistema educativo que permita aprender a aprender.

El recuerdo de Aldo van Eyck como actitud del joven que levanta la voz en un Congreso CIAM para poner de manifiesto un formato diverso para la interpretación del papel del arquitecto, como referencia y reflexión acerca de la continuidad de la innovación que nunca surge de la nada, sino que adquiere su auténtica dimensión cuando se apoya en lo ya hecho.

Conceptos básicos que tienen prioridad absoluta en situaciones de catástrofes y tragedias implicadas con el primer pragmatismo, suelen dejar desatendidos los aspectos emocionales que implican construir el ocio y cuya solución es igualmente necesaria para niños y adultos. Cualquier entorno tiene necesidades que derivan de valores ciudadanos igualmente susceptibles de ser objeto de actuación. Jugar o crear frente a usar, como capacidad de cualquier persona. Basurama no se ocupa de necesidades primarias, sino de lo emocional que permite crear algo que está en el territorio de los sueños.

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